| Gachiakuta |
¡QUE SE PUDRAN!
—¡Hasta mañana, Toki!—¡Hasta mañana, Mei! —me despedí de mi jefa y, tras ojear mi reloj de bolsillo, me apresuré a regresar a mi apartamento.Hacía tiempo que había caído la noche y los graffitis luchaban contra la oscuridad como si tuvieran luz propia, iluminando las callejuelas más incluso que las titilantes farolas. Estaba inmersa en mis pensamientos hasta que oí un silbido que me heló la sangre.—¿A dónde vas con tanta prisa, ricura?Carcajadas y más silbidos. Las voces provenían de mi espalda, así que aceleré el paso.—¡Que no escape!Escuché unos rápidos movimientos y, entre latido y latido, algo me golpeó la cabeza y caí al suelo, aturdida. Dos pares de manos me levantaron y me empujaron violentamente contra una pared entre dos cubos de basura.—Es la aprendiz del taller, Zuko. —Me reconoció el hombre que tenía a la derecha.Abrí la boca para pedir ayuda, pero el tal Zuko me amordazó con sus dedos manchados de pintura.—Veamos qué tesoros escondes, ricura...Gimoteé cuando se detuvo más de lo debido en mis pechos y bajó hacia mis pantalones.—¿Y esto?Cuando extrajo el reloj me revolví instintivamente. Había pertenecido a mi padre, quien a su vez lo había heredado de su padre, quien había sido un esferita. La caja era una delicada pieza de orfebrería y, al abrirla, en el interior de la tapa se leía la frase: «De Sphaera mundi».—Oh, así que esta chatarra es importante para ti... ¿Qué darías a cambio de recuperarla?Liberó mi mandíbula para que le pudiera responder.—Púdrete —le escupí.Me abofeteó, enfurecido, arrojó el reloj contra el suelo...y el tiempo se rompió.
Zuko se echó hacia atrás, gritando agónicamente. Sus compañeros también me soltaron y, con perplejidad, observé cómo sus cuerpos envejecían rápidamente hasta convertirse en pútridos cadáveres.—¡Bien hecho! —me felicitó una nueva voz.—¿Qué... acaba de suceder?Un hombre rubio con un paraguas se dispuso a tirar los cadáveres a la basura. Seguidamente, recogió el reloj del suelo y me lo tendió con una sonrisa.—Soy Engine.—Toki...—Entiendo que la primera vez que activas tu poder. ¡Eres una giver, Toki! Una muy poderosa, me atrevería a decir. ¿Te gustaría formar parte de los Limpiadores?Había oído hablar de aquel grupo que se aventuraba más allá de los muros de las ciudades y combatía contra los monstruos de basura. Mi familia siempre hablaba de ellos con admiración y respeto.Al recuperar el reloj supe cuál era mi respuesta.
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