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Relato juevero: Mi miedo y yo


¡Muy buenas!

¿Qué tal lleváis el jueves? Esta vez os presento un relato a raíz del reto de los Relatos Jueveros. ¡Es la primera vez que participo! Aquí podéis ver la convocatoria y apuntaros si os apetece. La verdad es que yo he tenido la suerte de contar con la ayuda de Roxi (Soñando uno de tus sueños) que me ha explicado con todo detalle el funcionamiento de la actividad y me ha animado a participar. Espero que os guste y que esté todo cumplimentado correctamente.


CASI MORIR


Muchas veces no nos damos cuenta de lo que realmente tenemos hasta que no pensamos que podemos perderlo... o lo perdemos.
Es una sensación horrible el tener miedo de no poder volver a ver a una persona, de hablarla, besarla, darle los buenos días cada mañana y por la noche irte a la cama pensando en que desayunarás al día siguiente otra de sus sonrisas.
Día a día te enfrentas a mil y un problemas y preocupaciones: que si exámenes, discusiones con los amigos... Pero cuando te llaman, diciéndote que esa persona está en el hospital, en urgencias y que no saben lo que tiene, el corazón se te sube a la garganta y todo lo demás te parece una estupidez y una pérdida de energía.
Entonces llega el turno de las mil llamadas.
De las preguntas.
De las vagas respuestas.
Del ir de un lado para otro y no encontrar un taxi.
Del hace frío y es de noche.
Y, además, del no tener saldo en el móvil.
Los nervios golpean tu faringe impidiéndote tragar bien y hablar, y haces todo lo posible para no llorar, de tristeza, de nervios, de no saber con qué te vas a encontrar. Nunca te había pasado nada como aquello y piensas que es una sensación muy diferente la de cuando tú eres el paciente a cuando es la persona querida a la que han ingresado.
Entonces por fin consigues subirte a un auto y llegas al hospital. La mujer de la recepción te mira a ti y a tu madre con rostro aséptico cuando preguntas por el paciente en concreto. Ella busca su nombre, confirma su llegada e informa del horario de visita.
Ahora no.
Pero le das las gracias, te das media vuelta, y cuando no mira, te cuelas en el primer pasillo que encuentras y lo buscas desesperadamente. Como si fuera cosa del Destino os cruzáis. Lo llevan en una camilla. Pese al miedo, os sonreís. Ahora sólo queda esperar el veredicto.
El Dr. Gregory House decía en uno de sus capítulos:
"Casi morir no cambia nada. Morir lo cambia todo."
Tiene razón... en parte. Porque el sentir de vez en cuando el filo de la Muerte, ¡ya sea en tu cuello o en el de otra persona!, cambia completamente la perspectiva.





BB

BIG BANG



Nunca sabremos con exactitud lo que sucedió en ese instante cero.

Si no había nada… ¿Quién o qué puso esas partículas? ¿Por qué? ¿Intervino el azar, en un maremágnum de materia ya existente que aún no había reaccionado? Lo que sí sabemos es que hubo un choque; papeles por los suelos, dos palabras simultáneas para pedir perdón, dos pares de manos para intentar arreglar el desastre, y luego, sus miradas encontrándose. El primer contacto. ¡Ah! Y, por supuesto, atracción. No habría ocurrido nada si no hubiera habido atracción. Quizás, aunque para ellos apenas fuera perceptible, aquella fuerza se inició desde que sus órbitas se acercaron lo suficiente, ¡de modo que el choque habría sido de cualquier manera inevitable!

Las sonrisas fueron espontáneas. Se levantaron, pero algo les impedía seguir su camino sin más, así que quedaron en verse de nuevo a la salida de clase, en una cafetería. La afinidad en sus palabras consiguió que a ese primer café le siguieran muchos otros, al igual que el intercambio de móviles y las conversaciones a las tantas de la noche, hasta que un día, cuando ya habían pasado varios meses, una de las partículas le dijo a la otra de dar el primer paso hacia una relación. Nada más proponerlo se sintió como ese tal Schrödinger. La duda duró milésimas de segundo, pues la segunda partícula descubrió el gato encerrado: SÍ.

El primer roce de labios fue como una nebulosa, y en cuanto podían buscaban más, intercambiando sus energías. Adoraban aquella fricción producida, las descargas eléctricas y los campos magnéticos; el aprenderse cada recoveco de sus cuerpos, sus funciones, sus límites… ¡Estaban profundamente enamorados!

Se regalaron un otoño, un invierno, una primavera y un verano. Cuando cumplieron un año, se regalaron la Ley de Coulomb en un medallón, la única ley que permitían que rigiera sus vidas y, en cierta manera, la más aplicable a su caso: cuando estaban separados, sentían su conexión muy, muy débil, mientras que cuando estaban muy, muy cerca, la fuerza de atracción aumentaba exponencialmente, algunas veces convirtiéndose en infinito. ¡Pura ciencia! Puro amor.

Comenzaron a soñar con pasar décadas, siglos, ¡mil años! juntos. Soñaban con, cuando acabasen los estudios, empezar a trabajar y vivir juntos, con tener como mascota un tardígrado llamado Nemo, con pasarse tardes enteras en la cama lloviera o un sol radiante traspasase la ventana, con turnarse para hacer la comida…

Por supuesto, no todo era agradable: continuamente sentían a flor de piel el Principio de Incertidumbre; no sabían lo que les deparaba el mañana, con guerras, tristezas, dolor, lucha por conseguir siempre una vida mejor, dinero, ¡siempre dinero!, enfermedades, racismo. No sabían si conseguirían estar siempre juntos, si su amor perduraría y podría con todo lo negativo. Pero lo intentarían.

Y no fueron pocas las veces que se paraban a pensar en todo lo que les había sucedido, en la suerte que tenían de haberse encontrado y de haber decidido conocerse mejor. Le daban muchas vueltas a ese tema, hasta que al final comprendieron que lo importante no eran las características de ese primer instante ni las razones por las que ocurrió, sino sus consecuencias.

Todo comenzó con ese choque: la creación de un Universo.


TÚ ERES LA RAZÓN POR LA QUE



 mantengo el sonido del móvil siempre al máximo, sea de día o de noche.
 
me levanto con ganas de ir a estudiar cada día.

no puedo ver películas románticas sin llorar como una magdalena, aunque la escena sea feliz.

la Ley de la Gravedad cobró sentido para mí.

conozco a Hisoka y a Killua, y espero que me presentes a muchos más.

puedo decir que me he enamorado más de un millón de veces y que sigues enamorándome cada día 
más.

Nemo, Chlöe y Spike serán las mejores mascotas que nadie haya tenido jamás.

las notificaciones de tus mensajes suenan distintas a las de las otras conversaciones.

he encontrado una nueva fuente de inspiración.
soy mejor persona cada día.
rapear se ha convertido en un arte.

no me importa despertarme a las 7 de la mañana en verano para hacer deporte.

expresiones como “dar un vuelco al corazón” cobran un sentido literal.

no me he desmoronado en los momento más duros.

adoro el risotto.

me puedo pasar horas y horas hablando de cualquier tema.

я изучаю очень красивый язык.

me puedo pasar horas y horas simplemente mirándote.

hay canciones que están atadas a ti.

me siento orgullosa de aferrar tu mano cuando caminamos por la calle o acudimos a algún evento.

adoro la poesía.

una parte de mí moriría si te pasase algo.

eres una de las personas que más quiero en el mundo.