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DISPARATE 5

Letra en Courier: Ana
Letra en Arial: Yo

Sobre Platón, griegos amarillos y camisas

Estoy mirando por la ventana mientras pienso en Platón que tiene unas espaldas anchas y no le caben las camisas. Pobrecito, su madre debía volverse loca con las compras, así que acabó contratando a un sastre para que se pudiera vestir. 
El sastre tenía que trabajar con metros y metros de tela para conseguirlo, pero al menos era bien pagado. Se le pagaba con limonada por la sed que le daba trabajar tanto, bebía tanta que un día la piel se le volvió amarilla y en vez de parecer griego parecía oriental. Como la gente le veía como un oriental, él quiso aprender japonés para engañarles, y ni la madre de Platón ni el renombrado filósofo podían entenderle, aunque antes Platón tampoco le entendía, siempre pensando en carros alados.
Sí, en efecto Platón siempre tenía la mente en el Mundo de las Ideas, inventándose mitos, almas inmortales y conocimientos reminiscentes, que ni él sabía explicarnos. ¡Se sentía tan incomprendido que se encerró en una caverna! Miró hacia el fondo y solo veía sombras, que acabaron asustándolo porque se veían distorsionadas y oscuras. Pasó tanto tiempo ahí dentro que se volvió loco, ya no se acordaba ni de la luz del sol, ni de las camisas, ni del griego amarillo ni de su madre. 
En cambio sí recordaba a su padre, que siempre jugaba al rugby con él, pues al tener esa espalda pensaba que podría placar a todo el equipo contrario de una vez. Por eso a Platón le interesaba que en su Academia se diera deporte. ¡Y matemáticas! Gracias a Pitágoras, Platón inventó los límites para calcular los límites de su espalda, y siempre le salían indeterminaciones. Fue un adelantado para su tiempo, pero como todo ello lo plasmó en una roca, material, que cambiaba conforme cambiaba la forma de pensar de Platón. 
El día que Platón salió de la caverna decidió viajar al mundo de las ideas, amaestrando a dos caballos, pero uno le salió rebelde, lo tiró del carro y provocó que su alma volviera a quedar encerrada en un cuerpo, esta vez en el de Aristóteles, por lo que decidió estudiar precisamente lo contrario a su filosofía. Así se aseguraba de que los alumnos de bachillerato aprendieran dos autores griegos y no amarillos que les podían salir en selectividad.

Vaso de limonada en el Mundo Sensible
8-11-14
Vaso de limonada en el Mundo Inteligible
8-11-14



     ¡Buenasss, criaturillas tropicales!
      El principio de curso está siendo duro e intenso, pero vamos tirando. No hay casi tiempo para escribir, leer, dibujar... Y, menos aún, para procrastinar (¡vuelve, Verano, vuelve!), pero es inevitable que de vez en cuando la mente se disperse y origine disparates como el que acabáis de leer. Esta vez mi colaboradora ha sido Ana, a la que, por cierto, ya conocéis:


¿Os suena? Clicad aquí para ver la otra entrada ;)
    Respecto a otros relatos... Siguen en proceso de escritura, don't worry. Estoy teniendo un pequeño parón con Alter Ego, pero a ver si pronto publico el nuevo capítulo, que las cosas se están poniendo interesantes para Crystal y compañía *carita de media sonrisa de wassap* Además, ¡así doy un poco de tiempo para que os pongáis al día con los capítulos! De momento, ¿qué os está pareciendo?
    Espero que nos leamos pronto, sea en la entrada que sea y sobre el tema que se antoje...
    ¡Mil gracias por pasarte, lector (in)definido!

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