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HAPPY BIRTHDAY

It was going to be a small birthday celebration, so I had no idea it would turn out to be such a big event. 
There were my parents, my mother and father in law and my sister with her boyfriend. All of them seemed happy. 
"You only birth a quarter of century once!" they used to say, but I felt terribly melancholic wearing my bright blue dress and my new sandals of high heels. The problem wasn't the age, however: it was the situation, repeated again and again for three years. I knew the feelings that would came later! Sadness... Solitude... And perhaps, the impatience of waiting for the calling and also the fear. What if he never call again? 
The celebration passed with normality. We talked with one another, speaking trivia!, and then the time of the cake came.
Twenty-five candles were lit on the top. 
Mi sister clapped and the rest were smiling in the little living room. I obligated myself to smile too. My dad left the cake in the table, he kissed my forehead, said: "I love you, honey" and sat with the others. I didn't understand their hapiness, but I did what I was supossed: blow the candles and wish the same as three years before.
Then, a song began to sound.

Come up to meet you
Tell you I'm sorry
You don't know how lovely you are
I had to find you
Tell you I need you
Tell you I set you apart...

"What...?", I started to question, but the sound of the door being opened interrupted me.
Almost as a reflex, I stood up. Continuedly, a men entered the room. He had his blond hair shaved off, the skin tanned with new scars, his green eyes shining because of the tears and matching the military uniform.
"War is over, my love", he said while I was throwing myself into his arms.
"My wish come true... After all this time... You are here..."
We laughed of happiness while we were crying and we cried of happiness while we were laughing. We kissed, infinite kisses, we caressed our faces, I couldn't believe it was real! But he was there, his smile, his smell, the string which I had given to him... We heard behind us how our family made exclamations of emotion, while the song continued sounding from my sister's phone:

Nobody said it was easy
Oh, it's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be so hard
I'm going back to the start

And an "I love you" of both was interlaced as it was the first time.


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CUMPLEAÑOS FELIZ


Iba a ser una pequeña celebración de cumpleaños; no tenía ni idea de que al final se convertiría en un evento tan importante.
Ahí estaban mis padres, mis suegros, mi hermana con su novio...
—¡Sólo se cumple un cuarto de siglo una vez! —me decían, pero yo me sentía terriblemente melancólica enfundada en mi vestido azul celeste y mis nuevas sandalias de tacón.
Sin embargo, el problema no era la edad, sino la situación, que se repetía una y otra vez desde hacía tres años. ¡Ya sabía los sentimientos que vendrían después! Tristeza... Soledad... La Impaciencia de esperar esa llamada, y el Miedo. ¿Y si él no volvía a llamar nunca más?
La velada transcurría con normalidad. Hablábamos unos con otros, conversando de todo y nada en particular... ¡Puras banalidades! Hasta que por fin llegó el momento de la tarta.
Veinticinco velas lucían en su superficie.
Mi hermana aplaudió mientras el resto sonreía en la pequeña sala de estar, así que me obligué a sonreír también. Mi padre dejó la tarta en la mesa, me besó la frente mientras me decía: «Te quiero, pequeña» y luego se sentó junto a los otros invitados.
Seguía sin comprender su felicidad, pero como no quería arruinarles el buen humor hice lo que esperaban: soplar las velas y formular el mismo deseo de los últimos tres años.
Fue entonces cuando una canción comenzó a sonar:

Come up to meet you
Tell you I'm sorry
You don't know how lovely you are
I had to find you
Tell you I need you
Tell you I set you apart...

—¿Pero qué...? —el sonido de la puerta abriéndose me interrumpió.
Casi como un reflejo, me levanté. Un hombre entró en la habitación. Tenía el pelo rubio completamente rapado, la piel curtida con nuevas cicatrices, y los ojos verdes brillando por las lágrimas, haciendo juego con su uniforme militar.
—La guerra ha terminado, mi amor —decía justo cuando corría a refugiarme entre sus brazos.
—Mi deseo se ha hecho realidad... Después de todo este tiempo... ¡Estás aquí!
Reímos de felicidad mientras llorábamos y lloramos de felicidad mientras reíamos. Nos besamos, besos infinitos, nos acariciamos los rostros, ¡casi no me creía que fuera verdad! Pero ahí estaba él, su sonrisa, su olor, la cadena que le regalé... Oímos a nuestras espaldas cómo nuestros familiares lanzaban exclamaciones de emoción, mientras la canción seguía sonando desde el móvil de mi hermana:

Nobody said it was easy
Oh, it's such a shame for us to part
Nobody said it was easy
No one ever said it would be so hard
I'm going back to the start


Y un «te quiero» de ambos se entrelazó como si fuera la primera vez.






      ¡Feliz San Valentín!
    
  El origen de este microrrelato es bastante curioso... De hecho, surgió hace más de un mes como una redacción para clase de Inglés (me daban la primera frase y debía continuarla incluyendo en la historia una canción y un asistente al cumpleaños inesperado) así que cuando llegó el momento de elegir el relato para el Num5 de la Revista, en vez de escribir otro simplemente traduje éste al castellano y lo colgué en el documento. ¿Qué os parece?
      Para leer el nuevo número de la Avenida de los Libros sólo debéis clicar aquí ;)
      Y para seguir celebrando este día de los enamorados, os dejo un triplete de microrrelatos (in)definidos en el tiempo aunque, ahora que lo pienso, en la mayoría de mis relatos trato el tema del amor... ¡Ah! No dudéis en dejar a Coldplay de fondo; sus canciones son realmente mágicas.

TRIPLETE DE MICRORRELATOS

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