| Neogéminis |
GLADIS
Los cánticos más antiguos narran cómo era nuestra vida en los océanos hasta que los humanos aparecieron con sus cuerpos de madera y metal. Entonces, comenzaron a cazarnos y asesinarnos sin piedad. El ritmo de la guerra tiñó nuestras melodías y los humanos estuvieron a punto de acallarnos por completo. Poco antes de que yo naciera, llegó la tregua.
Crecí con mi manada en las cálidas aguas del estrecho y aún recuerdo la primera vez que migramos siguiendo la estela roja. En pocas ocasiones me atreví a separarme de mis compañeras e incluso cuando interaccionábamos con otras manadas de la zona fui precavida. Cuando alcancé la edad adulta, compuse baladas que dieron lugar a hermosas hijas. Desgraciadamente, dos de las cinco fallecieron: la primera fue envenenada y la segunda quedó atrapada en una red. Tras componer el último réquiem decidí cambiar el curso de los acontecimientos.
Canté a nuestras hermanas sobre el peligro actual que suponen los humanos: ¡Contaminan nuestras aguas! ¡Nos roban la comida! ¡Nos desorientan con sus cánticos estridentes! ¡Nos golpean con sus aletas blancas! Así que nos orcanizamos. Atacamos en pequeños grupos sus colas y barrigas, y cuando conseguimos hundirlas nos alejamos. Nuestro objetivo no es manchar las aguas de sangre, sino que los humanos escuchen nuestra canción.
NOTA: Este relato está inspirado en los acontecimientos que se hicieron virales en 2023 entre las orcas (Gladis Blanca) y los veleros del estrecho de Gibraltar. A continuación os dejo los enlaces a varios artículos: Orca Ibérica, Ecologistas en acción, La Vanguardia (06-2023), El País (06-2023), National Geographic (03-2024) (enlaza a este estudio de 2022), La Razón (05-2024), MundoObrero (08-2024) y una infografía de Pictoline que explicó los sucesos en Twitter:



