¡Buenos
días, criaturillas tropicales! ¿Sabéis qué día es hoy?
Sí, cariño,
ya tardaba mucho en dedicarte esta entrada, sólo
para ti, aunque ya sabes lo mucho que te quiero. Puede que no lo diga muy a
menudo por mi forma de ser —sí, es cierto, no estaría de más que lo repitiera—,
pero es la verdad. Eres una de las mejores amigas que he tenido y que sigo
manteniendo. Nos conocemos desde hace… ¿9 años ya? Ufff, cómo pasa el tiempo,
eh, ¡y pensar que parece ayer la primera vez que hablamos!
Me acuerdo
perfectamente de ese día: fue en 5º de primaria, uno de esos momentos del año en
el que nuestros profes nos hacían cambiar de lugar nuestra mesa para colocarnos
al lado de compañeros, a derecha e izquierda, con los que nunca nos hubiéramos
sentado antes, ¡y no valía ponerse chicas por un lado y chicos por otro! Me
acuerdo de llevar la mesa alzada, de toparnos la una frente a la otra y decir:
“Hey, ¿nos ponemos juntas?”