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Relato juevero: Abril


23 DE ABRIL

Cuando dragones

y princesas regalan

libros y rosas. 

 

 

 

Convocatoria y más abriles

 

¡Feliz  Día  del  Libro y  Sant  Jordi!  

© Laia Ferraté

 

 

SEGUIMOS CON LA AVENIDA

¡Hey, hou!

       Hoy es el Día del Libro, así que he decidido celebrarlo de una forma un tanto especial. Redoble de tambores, por favor...

       Hace dos años aproximadamente escribí este post para hablaros sobre una revista de Literatura Juvenil que tuve la suerte de poder inaugurar tanto como ilustradora como redactora.
       Ahora, me sigue ilusionando poder decir que sí, la revista continúa, en estos momentos con un equipo de quince redactores con la misión de escribir sobre sagas, novelas, personajes, debates, noticias del mundo literario, entrevistas... ¡Hay secciones para todos los gustos!

       Me encanta que sigamos tan emocionados como el primer día, que aunque haya meses más flojos que otros debido a los estudios, trabajos o motivos personales, nos esforcemos por sacar un número cada mes. Por esa razón he decidido compartir más a menudo por mi blog personal esta experiencia tan maravillosa. ¿Qué os parece?


DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO


Hoy es un día muy especial, damas, caballeros y criaturillas que viven debajo de las camas al acecho de carne fresca, pues hoy se celebra el



  
Por eso, tengo la excusa perfecta para agradecer a todos los escritores del mundo, a todos los editores, correctores, a todas las personas que sirven de inspiración a otras y hacen posible la creación de historias maravillosas; a todos los bloggeros, reseñadores, poetas, filósofos, maestros de colegios, institutos y universidades que recomiendan a sus alumnos lecturas para que sus alumnos tengan una educación más completa; a todos los que regalan un libro en un aniversario, a todos los lectores, a  los dramaturgos, a los clubes de lectura… (y el listado continuaría, pero no quiero resultar pesada) Quiero, simplemente, agradeceros vuestra existencia. Porque sin todos vosotros, este día no tendría sentido celebrarlo.


Cartel para celebrar la Feria del Libro
en mi colegio. Curso: 2009-10. Tema: Miguel Hernández

Un libro no es nada sin una persona que lo lea, pero un libro no sería posible sin el trabajo que le han dedicado muchas otras personas.


Para empezar, un poco de historia…


El día 23 de abril coincide con el fallecimiento de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega  (aunque según he leído en la Wikipedia, Cervantes falleció el 22 y fue enterrado el 23, mientras que Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, que corresponde al 3 de mayo del calendario gregoriano). En esta fecha también fallecieron William Wordsworth y Josep Pla.
Portada de Crepúsculo de Stephenie Meyer.
27 de junio 2010
La Unión Internacional de Editores la propuso a la UNESCO con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor, y finalmente fue aprobada en París el 15 de noviembre de 1995. En España, La idea original de la celebración del Día del Libro partió de Cataluña, del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés. Se propuso a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona en 1923, y fue aprobada por el rey Alfonso XIII de España en 1926. El 7 de Octubre de 1926 se celebró el primer Día del Libro.

Sin embargo, en 1930, se instauró definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro, coincidiendo con el patrón de San Jorge, de modo que es tradicional que los enamorados y personas queridas se intercambien una rosa y un libro.
Además, en España se toma en cuenta esta fecha para la entrega anual de los Premios Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores hispanos.



¿Por qué se debe leer?


Portada de Alas de fuego de Laura Gállego.
3 de julio de 2010

Hay cierta magia en cada libro.

No me refiero a la magia de unicornios por allí, hadas carnívoras por allá, y una hibridación entre un vampiro y un hombre lobo. Me refiero a la magia que tiene el pasar las hojas con la punta de los dedos para no arrugarlas, a sumergirte de lleno en una historia, ya sea realista, de terror o de ciencia-ficción, a descifrar esos garabatos que acaban convirtiéndose en letras y palabras con sentido a medida que te conviertes en un lector mas experimentado. Es una experiencia… mágica.

Cuando lees puedes viajar a China, a Egipto, al centro de la Tierra o hasta a un planeta de la otra punta del Sistema Solar. ¿Quién no se apuntaría a un viajecito por el Caribe?



¿Qué es necesario?


Portada de Luna nueva, de Stephenie Meyer.
17 de julio de 2010.
Lógicamente, algo que leer y tener la capacidad de leerlo (difícilmente puedes leer una historia en ruso, por ejemplo, si no sabes el idioma).
Hay literatura en cualquier palabra. En una sola frase. En un microrrelato, un poema, un relato corto, un relato largo, una novela, una trilogía, una saga… ¡Puede haber literatura hasta en los libros de matemáticas o en las etiquetas de los champús! Bueno, también puede haber literatura en imágenes… y las letras no son otra cosa que dibujos… Pero ya sabéis a qué me refiero ;)
Y luego, seguramente lo más importante, es necesaria LA IMAGINACIÓN, esa capacidad que nos traslada completamente del mundo real al que un narrador nos está forjando poco a poco en nuestra cabeza, y que nos permite vivir todo tipo de aventuras.
Personalmente, creo que la imaginación se desarrolla leyendo mucho. Unas personas tienen mejor imaginación que otras, pero no creo que sea algo innato; la imaginación se hace, no se nace siendo imaginativo.


¿Qué leer?


Aquí sí que no me voy a meter. Leed lo que queráis. Todo lo que caiga en vuestras manos, si os apetece, y probad distintos géneros para ayudar a definiros. Como se suele decir: pa’ gustos están los colores. Además, con el paso del tiempo éstos pueden cambiar, así que acabas teniendo una escala cromática de lo más variada.

Aquí algunas lecturas que hice en verano de 2010 y en verano de 2011:


Eclipse de Stephenie Meyer.
24 de julio de 2010


Amanecer de Stephenie Meyer.
12 de agosto de 2010.



Lili, Libertad de Gonzalo Moure Trenor.
25 de agosto de 2010.


Otra portada de Crepúsculo.
4 de julio de 2011.


La hija de los sueños, de Sandra Andrés Belenguer.
13 de julio de 2011.


La casa del torreón, de Isabel del Río.
14 de julio de 2011.


La mecánica del corazón, de Mathias Malzieu
30 de julio de 2011
Cuatro almas (libro III) de Eden Maguire
2 de agosto de 2011.


Para finalizar…


Soy una devoradora de libros de pies a cabeza. Y cuanto más variado lea, mejor, así obtengo distintos puntos de vista. El único problema es que por el tema de los estudios, no leo todo lo que quisiera.
Los dibujos que he ido dejando a lo largo de la entrada son sobre las lecturas que hice en los lapsos de tiempo indicados (en otras palabras: de las pocas veces que he dibujado portadas o que he dejado constancia de mis lecturas) ¿Os las estoy recomendando? Por qué no. Yo cuando las leí me gustaron :)




¡Preguntaaaasss!


¿Qué libros habéis pillado en el Día del Libro?

¿Os habéis leído alguno de las lecturas que he nombrado?

¿A vosotros también os pone de los nervios los libros mal cuidados?

¿Cuáles son vuestros lugares de lectura preferidos?
En vuestra habitación, en el parque, en la playa…

¡Comentad todo lo que queráis
y nos vemos en la siguiente entrada! ;)







HOGUERAS


El fuego lamía con ávidos lengüetazos los libros, en busca de sangre de tinta y carne de papel. Las llamaradas se elevaban metros y metros sobre las cabezas de los reunidos en aquella plaza, que gritaban de júbilo mientras arrojaban aquellas infames novelas y las veían arder. Todos gritaban y celebraban alrededor de la hoguera… excepto una enjuta figura.
Un hombre mayor, con el rostro surcado de arrugas, la piel sudorosa y manchada por rastros de ceniza, miraba con ojos horrorizados la ominosa escena, abrazándose a sí mismo bajo la gabardina.
No era la primera vez que ese hombre lo había vivido; entonces era tan solo un niño. Sin embargo, recordaba a la perfección los uniformes de los soldados, los brazos alzados y las banderas. En aquel momento los libros prohibidos eran muy distintos, y se quemaban la cultura, la democracia y la libertad. Con su tierna edad no recordaba a qué se debía aquel alboroto. Luego lo comprendió, y luchó contra ello.
Noventa años después se repetía la escena, pero quemándose todo lo contrario: la homofobia, la xenofobia, las novelas escritas por los dictadores y las personas más horribles que habían pisado la faz de la Tierra. Y él lloraba, mientras el resto los veía arder con una sonrisa.
¿Por qué?
El hombre lloraba porque el acto de quemar libros en sí es horrible. También lloraba porque si se quemaban las ideas de aquellas monstruosas personas, ¿qué evitaría que la humanidad volviera a cometer las mismas atrocidades o incluso peores? Creía firmemente que como fuente de cultura todo debería ser preservado, lo horrible y lo maravilloso sin distinción, y que lo que debía marcar la diferencia eran la educación en las personas y la ética. Lloraba, ¡por supuesto que lloraba! Porque sabía que bien podían consumirse todos de ejemplares del mundo, entre mucho jiji jaja, borrando las letras para siempre, pero que, sin embargo, el fuego sería incapaz de consumir el odio que se encuentra en los corazones de los hombres.
El hombre lloraba por todo eso, y también porque no veía que nadie más estuviera llorando.