...y el corazón escucha
Continuamos la travesía, sin pausa, sin prisa. El tesoro estaba cada vez más cerca, así que la expectación casi se podía cortar con un cuchillo. Tantos años aprendiendo a descifrar ese mapa y esa brújula gracias a los cuadernos de mi madre. ¡Tantos años viajando a lo largo y ancho del mundo, buscando su paradero! Sin permitirme echar raíces en la tierra, sin permitirme enamorarme.
Me he perdido muchas veces por el mar con el oído lleno de flores recién cortadas. Con la lengua llena de amor y agonía.
Hasta que la conocí. Primero fuimos amantes, luego enemigos, y ahora volvemos a ser amantes. ¿Eso significa que cuando encontremos el tesoro, nos convertiremos de nuevo en enemigos?
Yo veía la tormenta venir, pero no creía que estallara tan pronto.
Más almas
Esta vez decidí traer la continuación a la serie de relatos de Mar, Límites y Libertad. Dado que la anfitriona es Mag, como homenaje he vuelto a darle al post el formato que ella le suele dar a sus blogs (El tacto del pecado / La trastienda del pecado). Las frases del relato que están en rojo pertenecen a obras de Federico García Lorca; la primera a Gacela de la huida (1936), que me apunto para leer, y la segunda a La casa de Bernarda Alba (1936), Acto II, Cuarta Parte, cuya obra sí leí en bachillerato y además la vi escenificada.
Como siempre,
¡gracias por leer!


